 |
| Gastón Sibilla |
Sentía
un leve cosquilleo en su cuerpo, caminaba e insistentemente miraba hacia atrás,
pensaba que la seguían y que en cualquier momento la iban a detener.
Caminaba
con prisa y en su cuerpo había sentimientos encontrados, saber que había
violado una ley le agradaba, aunque también tenía temor de que alguno de los
oficiales la vea y le pregunte que hacía ahí, o peor aún, que la detengan y la
lleven a algún calabozo.
En
las piernas el cosquilleo que le producían sus nervios volvía torpes a sus
pasos, y pensaba en lo que podían hacerle si la capturaban, entonces caminaba
mas fuerte, prácticamente corría y de repente se dijo que no debía hacerlo ya
que en el caso de que la detengan era mas fácil explicar porque caminaba a esa
hora, en ese lugar, en cambio si la detenían corriendo a sus captores no le iba
a importar todas las explicaciones que pueda dar, iba a ser culpable de
cualquier cargo ya que una persona inocente no tendría ningún motivo para
correr.